Una de madres. ¡Feliz día!

¡Felicidades madres!

Las madres…, solo decir madre ya nos sugiere amor, dedicación y ternura.

Es símbolo de vida y de revolución.

Son nuestro país de nacimiento. Nos imprimen virtudes y manías y entre gritos y besos nos lo entregan todo.

Por todo ello y porque sí, hemos querido homenajearlas dándoles la palabra.

Hemos pedido a algunas de las madres de nuestra familia de pájaros que nos cuenten una historia.

Y aquí van.

Una de madres.

“Curiosamente la mayoría de la gente cuando le preguntas que tal está, te suele contar sus males, sus penas o su malestar.

Cuando estás embarazada, las cosas no cambian mucho. Por aquí y por allí, te van contando las desgracias de los partos que la gente ha oído, le han contado o se ha inventado. Que si varios días de sufrimiento, que si a no sé quién le pasó una desgracia, que el niño tuvo no sé qué problema… en fin, un montón de información sin la cual puedes vivir, porque efectivamente en estos temas como en todo en la vida, pasan cosas malas, pero también cosas muy buenas y en esos momentos tú solo necesitas escuchar cosas bonitas y optimistas.

Yo era de las que toda la vida había visto con mucho miedo el momento del parto y como una angustia, y aunque es un tópico, es cierto, es un momento increíble. Fue un momento mágico, que no podré olvidar, aunque tampoco creo que pudiese explicar de una manera clara la sensación que tuve porque más que palabras, son eso, sensaciones y sentimientos. Cuando nació mi hija y me la colocaron encima aún unidas por el cordón, no pude dejar de llorar y decir que era la niña más bonita del mundo, lo cual fue muy curioso porque yo siempre decía que los recién nacidos no eran nada guapos. Supongo que en ese momento me di cuenta, porque las personas cuando hablan de sus hijos, dicen de ellos que son lo más bonito del mundo.”

(Montse, madre de una preciosidad que ya tiene un año)

Sesión-Infántil

 

 

“Empecemos diciendo que me encantan las magdalenas de cualquier clase y en cualquier momento. Era una de las pocas cosas que me sentaban bien comer durante el embarazo.

Samuel ya había probado bastantes alimentos, pero siempre nos gusta ver la cara que pone cuando le damos algo que no ha probado nunca, reírnos con sus muecas cuando descubre texturas y sabores( y también estar atentos por si acaso aparecen las dichosas alergias).

Un día mientras recogía las compra entre la que había  una bolsa de magdalenas de la panadería del barrio, Samuel se acercó, como era habitual a curiosear qué hacía. A lo que me di cuenta, había cogido una magdalena y de un bocado se estaba comiendo la mitad. Agarré rápido el resto de la magdalena que ya enfilaba hacia la boca todavía abarrotada del primer mordisco.

Claro, se enfado y protesto así que para cambiar de tema , recogí la bolsa y le dije “vamos a jugar al cuarto” 

Empecé a caminar y cuando me di la vuelta, el venía detrás mío con toda la bolsa de magdalenas riendo. Yo lo miré y no podía parar de reír y el tampoco.

(Mónica madre de Samuel, un sol al que te comerías con como si fuera una magdalena)

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“No tengo anécdotas puntuales porque toda esta aventura de ser madre es una anécdota en si. Lo que tengo mas fijado son momentos, sobre todo los primeros, cuando lo ves, cuando entra a casa por primera vez es una sensación increíble, el lugar se lleno de luz y yo solo pude ponerme a llorara y parar a los 15 días, jajajaj, seguramente eran las hormonas pero la sensación de felicidad es tan grande que no podes manifestarlo de otra manera.

Cuando comió por primera vez.

Ser participe de sus primeras veces te hace sentir tan fuerte… Son sensaciones increibles.

Hoy mi mama se acordaba de los primeros 15 días de Salvador, que para variar no dormía nada (al igual que ahora…) y yo le decía que era la mejor hora para estar con el: me lo metía a la cama y nos mirábamos hoooooraassssssss.

Fueron las primeras sonrisas…”

(Majo madre de Salvador, un bebe adorable)

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“Emotivos fueron sus primeros pasos.

Comenzó a andar una tarde que estábamos los dos solos y cuando llegó Roberto (mi marido) le recibí toda contenta contándole que ya se iba solo pero Raúl ya no quiso andar mas. Al tiempo volvió a dar pasitos el solo con los brazos estirados hacia mi diciendo mama, casi lloro de la emoción.

Al mes siguiente se cayó y se rompió las palas y entonces si que lloré de verdad.

P.D. Hoy me lo he encontrado metido en la ducha”

(Estefanía madre de Raúl un bicho guapísimo)

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“Un día que yo estaba acostada se acercan los dos y me preguntan que me pasaba. Yo estaba descompuesta, que me dolía la panza. Entonces Catalina me revisa la panza y me mira, estaba en esa época de las embarazadas , y Santi me dice ,”ay! ¿tenéis la panza gorda tenéis un bebe” A Catalina no le causó ni media y Santi empezó “¡Sii, yo quiero un hermanito, yo quiero un hermanito, yo quiero un hermanito! entonces lo miré y le dije ” hijo pensalo bien, porque nos puede tocar un hermanito como vos queres o puede que nos tocar otra loca como catalina, vos imaginate” entonces se quedó callado, pensando y me dijo” no mami, mejor nos quedamos así, así estamos bien”.

( Gaby, Madre de dos locos hermosos: Cata y Santi)

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“Cuando tenía tres años y se cansaba de caminar, comenzabas a llorar como una loca (sin importar donde estuvieramos) porque se le gastaban los pies y se tiraba al suelo en el pasillo de los abuelos diciendo, obviamente llorando, que estabas cansada, así que el abuelo día tras día sacaba el coche y nos llevaba.

A los cuatro años se encontró en el pasillo de casa un pichón de gorrión que había caído se su nido, así que contra mi voluntad lo llevó a casa y lo tuvimos que hacerle un nidito con algodón y ponerlo en el horno para que no tuviera frío, le daba de comer con un gotero pero el pobre se murió a los dos días, tiempo en el que no pudimos usar el horno. 

A los cinco años, me dijo la maestra Marta, del jardín de infantes que era una pequeña “cotilla”. que se sentaba haciendo que jugaba en el rincón con las muñecas para escuchar lo que ella hablaba con la señorita Perla.

Pero lo más hermoso que recuerdo era cuando me abrazaba, me dabas un beso y me decía mama te quiero.”

(Mirta madre de dos hijas tan fantásticas como ella)

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Muchísimas gracias a todas por compartir esos momentos especiales con nosotras. Esperamos que os hayan hecho sonreír y os hayan hecho sentir cómplices de esa experiencia única que es ser madre.

Muchas felicidades y a disfrutar de lo que mas queréis,

Besos.

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